Mejora tu rendimiento académico, pero antes… ¿cómo vas de autoestima?

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Aprobarlo todo y estar motivado no es un sueño. Muchos estudiantes lo logran y, por norma general en algo coinciden; todos ellos tienen una buena autoestima. Este concepto es sumamente importante y se relaciona con la posibilidad de superar dificultades o lograr autonomía y madurez. Conseguir unas relaciones sanas con los demás y actuar de manera responsable también está ligado a esta cualidad. Es, por ejemplo, lo que hace que un hijo haga los deberes por sí mismo o que se apunte las tareas que tiene que hacer. Si te preocupa esta cuestión a nivel familiar, te invitamos a leer este artículo, seguir nuestro blog o nuestra web de Coaching Online Emocional y a contactar con nosotros para realizar un estudio más personal sobre tu situación.

Según indica la Real Academia Española, la autoestima es la valoración generalmente positiva de uno mismo. Se relaciona con la capacidad de autorrealizarse y tomar los mandos de nuestra vida. En ocasiones, como padres y madres podemos olvidar esta cuestión. Y exigimos a nuestros hijos buenos resultados sin mirar más allá o tratar de tener una visión más global de la situación.

Estudios sobre rendimiento escolar y autoestima

La Universidad Internacional de La Rioja ha realizado un estudio que analiza el vínculo entre la autoestima y el rendimiento académico y la conclusión a la que llega es que existe una relación proporcional entre ambos conceptos. Según este estudio, la autoestima es una dimensión afectiva que evoluciona conforme vamos madurando. De los 2 a los 5 años se desarrolla el “yo” y el “mío” y aprendemos a diferenciarnos de los demás. También aparecen los miedos y las manipulaciones. Es un período crítico para el niño que busca ser atendido y valorado. Después, de los 5 a los 12 años la escuela influye notablemente en el autoconcepto del niño. Sus éxitos y fracasos repercuten en el sentido de la identidad y en la autoestima. En el tramo de los 12 a los 20 años se produce una reformulación del autoconcepto. Y en la adolescencia llega el momento más importante para consolidar la autoestima. Después, de los 20 a los 60 años hay un periodo de estancamiento. Y de los 60 a los 100 años puede haber un autoconcepto negativo debido al declive en general.

Con estos datos, podemos observar, que tanto la familia como la escuela son grandes influyentes de la autoestima de los niños. La escuela es sumamente importante porque es el lugar en el que el niño confirma la imagen que había formado sobre sí mismo en el seno familiar.

Algunas investigaciones apuntan que los resultados, las expectativas y los comentarios de profesores, compañeros, madres y padres condicionan la opinión de sí mismo. Es imposible controlar todos los comentarios. Pero sí ser conscientes de estos datos y, al menos, lo que esté en nuestras manos, cambiarlo para mejorar. Sin olvidar que ello aumentará nuestra autoestima o la de nuestros seres queridos.

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